Texaco arrasa el medio ambiente
Desde 1992, el que ha sido denominado como “peor desastre petrolero de la historia” vive un juicio que enfrenta a Ecuador contra la petrolera Texaco. Las autoridades del país sudamericano quieren que la multinacional asuma su responsabilidad en la brutal contaminación que sus lucrativas actividades generaron en la Amazonía. El repaso a la criminal actuación de Texaco da la medida de la catástrofe. Así fue la historia, olvidada, como tantas otras, por los medios de comunicación.
Entre 1972 y 1992, Texaco (desde 1992 Chevron Texaco tras la fusión entre ambas gigantes del negocio del crudo) extrajo 1.500 millones de barriles de petróleo de la Amazonía ecuatoriana. Aprovechando su prevalencia económica en un país pobre, Texaco empleó las técnicas más contaminantes (y baratas) para el tratamiento de ls residuos que generaba, vertiendo 72 mil millones de litros de residuos y derramando 64 millones de litros de petróleo en la región (el Exxon Valdez vertió 50 millones en su catástrofe).
A esto hay que unirle que deforestaron al menos un millón de hectáreas de bosque pluvial y quemaron 71 mil millones de metros cúbicos de gas natural de deshecho. (Datos procedentes del libro “Amazon Crude”, de Judith Kimerling)
El método empleado para deshacerse de los residuos era la creación de “piscinas de deshechos”, método que está prohibido en EEUU desde hace décadas (por ejemplo, en Louisiana lo está desde 1942). Texaco excavó 340 fosos que constaban de 2 a 5 piscinas cada uno, sin aislarlas del terreno ni cubrirlas. Cuando abandonó la explotación en 1992, no rehabilitó las tierras.
Consecuencias para la salud de los habitantes de la zona:
Dos informes realizados por la London School of Hygiene and Tropical Medicine (“Informe Yana Curi”), y por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, encontraron que los carcinógenos vertidos podrían tener consecuencias devastadores para la población. Según los informes, los vertidos contenían muy altos niveles de compuestos orgánicos volátiles, así como hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y carcinogénicos.
Las pruebas clínicas concluyeron que muchos de los defectos de nacimiento, cánceres, enfermedades respiratorias, patologías cutáneas y abortos espontáneos registrado en la región pueden ser resultantes de los contaminantes tóxicos vertidos por Texaco.
El “Informe Yana Curi”, a su vez, establece que en un estudio realizado en la población de San Carlos, la cual contiene más de 30 pozos petroleros construidos por Texaco, los índices de cáncer detectados superaban los índices normales hasta 30 veces. Sobre las mujeres de comunidades cercanas a los pozos y estaciones de petróleo afirma que “presentaron un riesgo de abortos espontáneos un 150% mayor que las mujeres que viven en comunidades no contaminadas”.
El juicio, una larga lucha
Tras 10 años de proceso en EEUU, las cortes americanas le pasaron la pelota a Ecuador. Desde 2003 el proceso ha seguido en Lago Agrio. Los demandantes representen a más de 30.000 personas y solicitan la descontaminación de las zonas afectadas, que costará 6 mil millones de dólares. Chevron Texaco culpa a Petroecuador de la situación actual y ha puesto todo tipo de trabas al proceso aprovechando la precariedad del sistema judicial ecuatoriano y empleando las tácticas judiciales que la industria tabacalera usó durante décadas para tergiversar los informes científicos.
Según declaraciones de Pablo Fajardo, el abogado demandante, espera que antes de que acabe el mes de marzo de 2008 el perito encargado de determinar el monto enconómico de la descontaminación entregue su dictamen y que haya un fallo judicial firme en el primer trimestre de 2009. Texaco acusa a este perito de parcialidad a favor de los demandantes y está presionando al gobierno de EEUU para que revise la prórroga de diez meses que han concedido a Ecuador para beneficiarse de las “preferencias arancelarias andinas” (ATPDEA).
Y aún hay más: Al menos seis de los miembros del equipo legal que lleva la acusación contra Texaco han sufrido varios actos de intimidación, amenazas de muerte y ataques, así como dos asaltos a las oficinas de Julio Marcelo Prieto Méndez. ¿Tácticas mafiosas por parte de una multinacional? Le puedes quitar los interrogantes a la frase sin miedo a exagerar.
Más información:
- Rebelión.org
- Texacotoxico.com
- La versión de Chevron Texaco
- Amnistía Internacional